Nuestros roles y nuestra identidad

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Desde que nacemos vamos asumiendo determinados roles que llegan impuestos de manera externa por la sociedad que nos rodea. A medida que vamos creciendo estos roles interactúan con nuestra personalidad y nuestra identidad.

“El rol está siendo definido siempre en términos de las expectativas de los otros, nunca en términos de las características del sujeto”.

Rodríguez Caamaño (2001)

Peter L. Berger añade que todo rol tiene su disciplina interior. El rol forma, determina y modela tanto la acción como el actor. Normalmente nos convertimos en el rol que desempeñamos. No solo actuamos como el rol, sino que nos sentimos como tal. Sin embargo, cuando buscamos la definición de rol nos encontramos con “un concepto sociológico que hace referencia a las pautas de conducta que la sociedad impone y espera de un individuo (actor social) en una situación determinada. El rol tiene la función de separar lo que somos (identidad) de lo que representamos (rol)”.

Nuestra Identidad y Nuestros Roles
¿Son los Roles que representamos nuestra verdadera Identidad?

¿Qué roles vivimos y sentimos como verdades arraigadas? ¿Cuáles vamos adquiriendo interactuando socialmente? ¿Qué modelos sociales imitamos?

Algunos nos acompañan durante etapas, otros durante toda la vida. Somos hijos e hijas, hermanos y hermanas, amigos, colegas de estudio o de trabajo, parejas, padres, madres, profesionales, trabajadores con cargos o sin ellos…. A medida que la sociedad cambia, también lo hacen las expectativas creadas en el comportamiento de muchos de estos roles.

¿Estamos siendo capaces de separar nuestra identidad del Rol que representamos?

Con el avance de las nuevas tecnologías y la comunicación “al minuto y a la carta”, muchas de estas expectativas sobre algunos de estos roles han cambiado de manera exageradamente rápida. Ese bombardeo continúo sobre: “La mujer de hoy, el hombre de hoy, los padres y madres perfectos, o ser líderes de nuestras vidas. El emprendimiento perfecto, las empresas top…  acompañado de los tips o secretos de cómo conseguirlo en un “pispás”.

Esa visión de una evolución forzada e idealizada, esa visión de una sociedad cada vez más exigente y demasiado hipócrita, busca hacer negocio de una perfección que no existe convirtiendo algunos de estos roles en protagonistas de películas que están muy, pero que muy alejados de la realidad. Y así vamos, viviendo en “piloto automático” una forma de vivir que nos desvincula cada vez más de la persona que realmente somos y por descontado, de la que podríamos llegar a ser.

Todos esos: “Como debería ser una madre perfecta, la mujer o el hombre perfecto…” y así, un sinfín de “actores y actrices”, de los que recibimos imágenes, comportamientos, modos de sentir, de pensar, de hablar, de vestir…que se suponen son “las perfectas”, las que “deberían ser”. Toda esta “información”, sin ser conscientes, nos separa de desarrollar una identidad autentica, nos separa de la autoestima sana y nos convierte en personas estresadas corriendo tras el “debería ser así para ser perfecto o para ser feliz, en mi trabajo o con mi pareja, o con mis hijos/as”.

Ocurre que para conseguir esos “Deberías” aparecen los “Tengo que…” vestir así, hablar así, comer así, pensar así, sentir así, sonreír así… y simplemente, es así, cuando olvidamos por el camino tantas y tantas cosas…. Tantas que hasta nos olvidamos ser quienes somos, aquello que realmente nos hacía sentir conectados con nuestro interior y con nuestro entorno. ¿Quién está dirigiendo esa película? ¿Quién la está produciendo? ¿Eres tú o estás “actuando” según las expectativas del ambiente que te rodea?

¿Estás perdiendo tu identidad por satisfacer expectativas externas?
¿Estás perdiendo tu identidad por satisfacer expectativas externas?

Hoy en día se está creando una profunda ambigüedad entre los roles que figuramos o aparentamos, esta confusión deriva en la tergiversación del ser que somos y en la representación que hacemos en los diferentes contextos o ámbitos donde nos relacionamos, originando tensión o presión al intentar cumplir con esas expectativas, porque además, y en muchas circunstancias, no concuerdan con los valores y principios éticos de la persona, motivando desconcierto y malestar psicológico y emocional.

Me gustaría que aprovecharas para reflexionar sobre los roles que representas y si existe alguno que te pese más o que está ocupando un espacio y un tiempo que no le corresponde. Si es así, ¿está desequilibrando el resto de roles? No es extraño que uno en particular te resulte una carga pesada, y es ese precisamente el que hace que descuidemos los demás, a veces solo por etapas y a veces por demasiado tiempo. Puedes escribirlos y cuestionar la energía y la calidad de tiempo que aportas a cada uno de ellos, posiblemente encontrarás que la parte del ocio, o de la familia, o de la pareja o la tuya propia, suelen salir perjudicados.

Aquí el concepto del tiempo saldrá a la luz en forma de queja “No tengo tiempo”, “No me da tiempo” o “Pierdo el tiempo en tal o cual cosa”… Cuantificar el tiempo por las horas que tiene el día no es una buena táctica, pues MÁS tiempo no tiene por qué significar MEJOR CALIDAD. No se trata de cuanto tiempo, se trata de la calidad que aportas a ese rol, a ese espacio que ocupas, a ese tiempo de vida que es tuyo. Es posible equilibrar esos roles, con más calidad de tiempo y menos interferencias.

  • Reflexionar sobre esas creencias que has adquirido para cada uno de estos roles, es un ejercicio útil para saber si te limitan o te ayudan a completar ese puzle de la persona que verdaderamente eres. Puede ser que te has dejado llevar por influencias o expectativas externas. ¿Qué crees que es ser buen padre o madre? ¿Cuáles son las creencias que hay detrás de ser un gran profesional? ¿Y una buena persona?
  • Puedes crear un diálogo interior, haciendo preguntas sobre tus roles. (madre/padre, mujer/hombre/ profesional/ amiga/o…. ) 
  • Si quieres avanzar en tu autoconocimiento, en tomar conciencia sobre el papel que desempeñas, salir de la rutina, es la forma más sencilla de cuestionar ese modo “piloto automático” que inconscientemente has admitido como parte de tu vida dentro de cada rol.
  • Romper con pequeños hábitos o normas que has creado “para quedar bien” te ayudará a reconocer cuando fue que perdiste parte de tu autenticidad al dejarte llevar por las expectativas del exterior.

No olvides que los roles que representas están impuestos por la sociedad en la que vivimos, para bien o para mal, determinan y modelan esos comportamientos que reflejarán aquello que creas y aceptes como válido. Cuando lo permitas, espero que sea para crear bienestar en tu vida, porque recuerda que la acción genera Ser.

La acción genera ser. Uno deviene de acuerdo a lo que hace.

Principio de la Ontología
Extracto capitulo II – Cargando Figuras – Un libro para prevenir y resolver conflictos.
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