El poder de la palabra y su uso

Comparte este contenido

Tiempo de lectura: 4 minutos
"Pensar antes de hablar.  Leer antes de pensar"
“Pensar antes de hablar.  Leer antes de pensar”

¿Qué uso le damos a la palabra?… Y llegamos a un concepto muy poderoso “La Palabra”, cuya función es la de dar expresión al pensamiento de manera oral o escrita, con el fin de comunicar con la ayuda del lenguaje y llegar al entendimiento.

“Aquel que conoce el poder de la palabra presta mucha atención a su conversación. Vigila las reacciones causadas por sus palabras, pues saben que ellas no retornarán al mismo punto sin haber causado su efecto”

Florence Scovel Shinn

Algo tan sencillo y a la vez tan difícil de alcanzar. Siendo defensora del poder de la palabra, son muchas las ocasiones en las que recuerdo la frase de Julio Cortázar que dice: “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”, porque como él decía, hay emociones y sentires que no se pueden expresar con palabras. Aun estando en parte de acuerdo, intentaremos aprender a comunicar nuestras “emociones y sentires” ampliando nuestro conocimiento sobre el mundo emocional en este y otros capítulos.

Un Falso Mito sobre quién habla más

Creo conveniente antes de comenzar, romper aquí ese falso mito sobre lo mucho o demasiado que hablan las mujeres. Puesto que si eres mujer como yo, no quiero que aceptes por validos falsos mitos que pueden limitar tu manera de comunicar. Fue un libro hace bastantes años que decía que el número de palabras que pronuncian, mujeres y hombres de media al día, eran: más de 20.000 para las mujeres y unas 7.000 para los hombres. Esto no es cierto, repito, esto-no-es-cierto. Las mujeres no hablan más que los hombres. Son muchos los estudios que corroboran la falsedad de estos datos.

En 1993 se publicó un libro sobre una revisión de 56 estudios realizados por Deborah James (investigadora lingüista) y Janice Drakich (psicóloga social) donde sólo 2 de los estudios reflejaban que las mujeres hablaban más que los hombres. En 34 de estos 56 estudios, se mostraba que eran los hombres los que superaban el número de palabras de media respecto a las mujeres.

Existen muchos más estudios donde se demuestra que entre mujeres y hombres no está la distinción.

El profesor en psicología Matthias Mehl, responsable de la investigación realizada por la Universidad de Arizona durante 8 años, ofreciendo datos igualitarios nos dice que no existe prueba que demuestre que las mujeres hablen más que los hombres. La leyenda urbana que se ha convertido en tópico popular no tiene base científica. Cabe destacar que en su estudio, por ejemplo, se ha detectado sujetos varones con una diferencia de léxico diario que engloba desde unas 500 palabras hasta 47.000.

Por el contrario se llega a la conclusión de la gran divergencia que existe entre las personas que más hablan y las que menos hablan. Este dato es muy revelador, unas 45.000 palabras de distancia entre unas y otras.

¿Qué quiero decir con esto que expongo?

Pues que encontramos personas que hablan y hablan, y hablan…. y hablan. Otras simplemente mantienen dentro de su cabeza esos miles de pensamientos que veíamos anteriormente. Es decir, tenemos personas que disfrutan hablando y hablando y otras que prefieren utilizar un número menor de palabras.

Lógicamente, estos estudios solo cubrían la suma del número de palabras, no se centraba en su cualidad, naturaleza o riqueza, y de ahí me surgen preguntas:

¿Qué pasa entonces con la calidad de las palabras que utilizamos? ¿Qué ocurre con la manera de expresar esa cantidad de palabras?

Seguro que has escuchado hablar del “Poder de la palabra” donde la fuerza, el vigor, la energía o poderío se utiliza para construir realidades agradables y posibilidades de elección. Tan importante es saber qué quieres decir como también saber, qué no hay que decir, además y por supuesto, la forma que tenemos de transmitir esta palabra es decisiva. Por eso, aquella persona que cree en ese poder, sabe escuchar, sabe reflexionar y sabe esperar, utiliza la palabra como un “acto lingüístico”. Para que este uso sea el adecuado, la palabra pensada no tiene por qué ser la palabra dicha. Con nuestro lenguaje no solo describimos la realidad que vemos con nuestras palabras y a nuestro modo, sino que también provocamos acciones en nosotros y en los otros.

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”

Ludwig Wittgenstein, filósofo austriaco,
Comunicación y conceptos
Los conceptos que vivimos o mal vivimos

¿Alguna vez pensaste sobre la calidad de tus palabras?

Desde Aristóteles cuando afirmaba en su tratado Sobre la Interpretación, que “las palabras habladas son símbolos [… ] o impresiones del alma”, hasta llegar al término de “Actos Lingüísticos” acuñado por Rafael Echevarría, se ha recorrido un largo camino por la Filosofía del Lenguaje.

J. L. Austin, filósofo británico, todavía va más allá, es el primero en defender que aun cuando describimos, estamos “haciendo” una descripción y por lo tanto actuamos. Otro filósofo en este caso norteamericano, John R. Searle sostiene que da igual que idioma utilices, que cuando hablas ejecutas el mismo número de acciones. Él denomina estas acciones como “actos del habla”.

Finalmente, Rafael Echevarría, es su tesis – Ontología del Lenguaje – mantiene que el lenguaje hace que sucedan cosas, que es generador de diferentes realidades. También, provoca o crea situaciones diversas dependiendo de la interpretación que tiene la persona (“el observador”) de los diferentes contextos en los que se encuentra.

Son muchos los autores que tocan este tema y no solo desde el campo de la Filosofía. Humberto Maturana, biólogo e investigador chileno, dice: “Todo vivir humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio donde se crea la realidad en la que vivimos”.

Cuando damos la importancia que realmente tiene al tipo de lenguaje que utilizamos y como lo utilizamos aparece otro falso mito sobre la palabra, que es mejor desterrar cuanto antes, y así, poder avanzar tanto en nuestro crecimiento personal como en nuestras relaciones interpersonales.

Las palabras sí duelen y causan heridas que el viento jamás se llevará”

Carmen Parrado

Extracto libro “Cargando Figuras – Un libro para prevenir y Resolver Conflictos”.

(Visited 166 times, 1 visits today)

Comparte este contenido

Leave A Comment