El Poder de la palabra: Palabras, palabrejas y palabros.

Comparte este contenido

Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Por qué tiene tanto poder la palabra? ¿Cuánto poder se puede perder o ganar? Sabemos que necesitamos ordenar de alguna manera los sistemas de conocimientos que observamos. Dicho de otro modo, necesitamos palabras para poner nombre a cualquier cosa que vemos y experimentamos, entonces, organizamos y clasificamos, con el fin de generar nuevos conocimientos y así crear predicciones “concretas”. Esas predicciones serán tanto de cantidad como de calidad. Es decir, son tanto cuantitativas como cualitativas, y de ahí, calificamos no solo las cosas, sino también las personas.

¿Cómo clasificamos esta información?

Podrías imaginar una biblioteca, una gran biblioteca donde las salas, las zonas, las estanterías están organizadas de tal modo que puedan atender las necesidades de cada usuario, dependiendo qué busca y qué está intentando encontrar. Pues bien, nuestro cerebro tiene su peculiar forma de clasificar el flujo de información que nos rodea. No almacena palabras por almacenar, necesita reconocer el término para saber, a qué se refiere esa palabra y así interpretar esa expresión, es lo que llamamos, proceso semántico o de extracción del significado y posterior integración en la memoria.

¿Por qué es tan importante esta imagen en 3D?

Se ha descubierto que una palabra puede estar almacenada en muchas, muchas regiones de nuestro cerebro según la asociación que hacemos de su interpretación….  Se solía pensar que el lenguaje estaba limitado a secciones específicas, como el lóbulo temporal, pero ahora se sabe que no. La organización de nuestra biblioteca, de nuestro “cerebro”, se hace por “significado”, y por grupos de conceptos. Es semántica, quizás lo menos lingüístico, pero sí lo más decisivo o crucial.

Ludwig Josef Johann Wittgenstein fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco que afirmó: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Yo iría, un poco más allá y diría, que “la interpretación que hago de mi lenguaje, el significado que le doy es lo que limita realmente mi mundo, lo que limita mi realidad”. Y de la calidad de la interpretación de las palabras así la relacionaremos con un concepto o grupos de conceptos.

¿Qué tiene que ver todo esto con el Poder de la palabra?

Este sistema de organizar o clasificar, nos sirve como instrumento para lidiar con nuestra realidad presente y la incertidumbre que nos provoca pensar el futuro. Sí, el futuro, eso que pone tan nerviosos a nuestros cerebros… y para conseguir tranquilizarlos establecemos unos criterios de “verdad” previos, (como los pilares de una casa), sobre ellos se formulan esas predicciones “racionales” que llegan a conformar reglas o leyes generales que son nuestras, y que cumplimos a raja tabla sin darnos cuenta… Hasta aquí, tiene sentido, y como método científico no lo discuto. Es la teoría… Y sería estupendo sí realizáramos este proceso con los significados adecuados y correctos. Pero en la práctica solemos demasiado frecuentemente, confundir las palabras en su interpretación y entonces se clasifican y asocian en otros espacios que dan lugar a asociaciones muy limitantes y nada gratificantes. Porque, recordemos que de la interpretación y asociación de estas, surgirán nuestra reacciones emocionales. Es decir, que de la calidad de este proceso que hagas en tu cerebro así será la calidad de tu vida presente y futura. Si eso no es poder…

Cuida las Palabrejas y los Palabros

Si, ya es complicado hacer una interpretación adecuada de las palabras y su significado, mucho más cuando se utilizan nuevas “palabrejas o palabros”. Sobre todo, a la hora de tratar con seres vivos, pues ya no hablamos de simples etiquetas que nos ayudan a clasificar y organizar las cosas (una silla, una mesa, un coche, un edificio….), cuando hablamos de personas, existen muchas variables que están, y que no solemos tener en cuenta.

Una de ellas es el cambio y otra nuestras emociones.… Para mi, se está volviendo cansino, también arriesgado y muchas veces, hasta nocivo, eso de utilizar las nuevas palabrejas para calificar a personas con diferentes comportamientos de una manera tan rígida y además tan a la ligera. (Personas tóxicas, los PAS, los “nuevos” síndromes…). Necesitamos poner un poco más de atención a la hora de usarlas con tanta facilidad, pues en algún momento pasarán a ser nuevas asociaciones en esas regiones cerebrales, en ese mapa cerebral que todos tenemos y se estancarán allí, sin más, para crear un espacio absurdo, una “nueva normalidad”, sin percibir los matices, que lo vivo es cambio, que la vida es cambio, es movimiento y además es incertidumbre.

La vida, lo vivo, lo cambiante

Si intentamos “controlar” eso con nuevas palabrejas, etiquetas o palabros, nos alejaremos cada vez más, de la adecuada vivencia de los conceptos. No somos conscientes que por querer protegernos fabricando “palabrejas y palabros”, crearemos inconscientemente esos nuevos “criterios de verdad”, modificando nuestra manera de pensar, para intentar construir un futuro más seguro… ¡Cómo si eso fuera posible! ¡Un futuro seguro! Me da la risa, con esto….

“Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo” y el uso que hago de este lenguaje cambiará mi manera de pensar rompiendo esos límites o cerrándolos más. Eliges Tú, aquí Lera Boroditsky te cuenta un poco sobre esto….

Cómo el lenguaje modifica el modo en que pensamos. Lera Boroditsky

Formaciones en Comunicación y el Poder de la palabra

Carmen Parrado
(Visited 93 times, 1 visits today)

Comparte este contenido

2 Comments

  1. Carmen noviembre 22, 2020 at 10:46 am

    “Todas las estructuras son inestables”, como indica Eckhart Tolle, todo lo vivo cambia sí.
    Pero las palabras, palabros, son el centro de nuestra comunicación, y aunque cada persona le dé luego sus connotaciones personales, en atención a sus propias experiencias vividas y luegolas asocie a esa palabra, ¿qué otro modo hay de relacionarnos?
    Las nuevas palabras son necesarias porque se dan nuevas situaciones, o se descubren nuevas cosas, conceptos, enfermedades, virus… y hay que darles no sólo un “nombre”, también su espacio y su lugar.
    Otra cosa es el mal uso que podamos hacer de esas palabras al usarlas.

    No sé si he entendido bien tu “mensaje” en este artículo, pero me quedo por aquí, para seguir aprendiendo 😉
    Un saludo Carmen.

    1. Carmen Parrado noviembre 24, 2020 at 12:13 pm

      Gracias por tu comentario! Me ha recordado a Humberto Maturana cuando dice “El ser humano puede realizar una mirada sobre su emocionar, puede reflexionar porque tiene el lenguaje. Todo vivir humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio donde se crea la realidad en que vivimos.” Con esto quiero decir que claro que son necesarias las nuevas palabras y también el buen uso que hagamos de ellas, pues para bien o para mal cambiarán esos espacios en los que vivimos, sin olvidar que según su interpretación se realizarán esas asociaciones de palabras en nuestro cerebro. Te pongo un ejemplo, igual un poco exagerado (pero real):Si a un niño le inculcan que llorar no es de valientes, que es de débiles, que parece una niña….. qué tipo de asociaciones realizará en su “diccionario cerebral”… La palabra llorar donde se guardará y que uso hará de ella cuando se relacione con otras personas…. Y si a otro niño se le enseña que lloramos todos, que es normal y sano, que se llora de alegría,tristeza, enojo y miedo y que eso les ocurre a las personas valientes también…. ¿Cómo crees que cambiarían sus relaciones? 😉
      Un abrazo bosquebio!

Leave A Comment